En la Diócesis de Tucson, ¿cuál es el futuro del V Encuentro?

Capacitación y títulos profesionales avanzados son clave a la hora de seleccionar y contratar latinos para el liderazgo

El objetivo fundamental del V Encuentro nacional era identificar líderes hispanos bilingües y biculturales, y crear vías para su inserción en el liderazgo católico parroquial, diocesano y nacional. Finalizado el Encuentro, que tuvo lugar en septiembre en Grapevine, Texas, nos preguntamos si ese objetivo es realista aún, al menos en la Diócesis de Tucson. Según varios líderes participantes de una sesión posterior celebrada en St. Anthony, Casa Grande, el 27 de octubre, la respuesta es sí y no.

“Este es el momento en que los laicos deben dar un paso al frente; ahora”, dijo Rocío González. “Necesitamos asumir la responsabilidad nosotros mismos”.

Rocío González, directora del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Santa Fe, N.M., y la Coordinadora de la Regional Episcopal para el Suroeste (13) de los Estados Unidos, aplaude durante la sesión de seguimiento en St. Anthony’s en Casa Grande el 27 de octubre de 2018.

González es directora del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Santa Fe, N.M., y coordinadora de la Región episcopal 13 para el V Encuentro. La Región 13 está integrada por las diócesis católicas de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona. Ella dijo que la energía del proceso del V Encuentro contribuirá a la labor continua de preparar católicos hispanos para futuros puestos de liderazgo.

“El proceso está funcionando. Está guiándonos adonde aún no hemos ido”, dijo Mons. Raúl Trevizo, vicario diocesano para el Ministerio Hispano.

Mons. Trevizo, quien ha sido parte del movimiento del Encuentro por muchos años, nos dijo que al principio él dudaba que el Encuentro –el quinto de una serie nacional– fuera a dar los resultados esperados. Sin embargo, a medida que participaba en la planificación su punto de vista iba cambiando. Ahora que el evento ha terminado, y en pleno proceso de implementación, él dice que aunque de momento no hay puestos de liderazgo vacantes para candidatos hispanos en la diócesis o en el plano nacional, el camino a seguir es más claro que nunca.

Muchos de los participantes diocesanos están involucrados en el programa de certificación laica en español de la Diócesis de Tucson, o ya se han certificado. El programa lo dirige la hermana domínica Gladys Echenique, coordinadora del Ministerio Hispano. Ella ha sido el punto de contacto en Tucson para el proceso diocesano del V Encuentro. Nuestro programa actual de certificación laica consta de dos niveles: el de principiantes, enfocado en el desarrollo espiritual de la persona, y uno más avanzado y orientado a la formación catequética para difundir las enseñanzas del catecismo a otros católicos.

De 2013 a 2017 más de 500 personas han recibido certificados de nivel I y II. Este año hay 195 personas inscritas en el Nivel I y 72 en el Nivel II, y la hermana Echenique ha comenzado a ofrecer el Nivel III, que brinda capacitación en materia de cultura y fe, organización pastoral y derecho canónico. Hay 68 personas inscritas en este nivel. También contamos con el Programa de Formación Común patrocinado por la Diócesis. El programa prepara a los candidatos para el ministerio eclesial laico y ofrece capacitación para la ordenación de diáconos permanentes. Por otra parte, la Diócesis patrocina el Instituto Bíblico Católico del Sur de Arizona, un programa de estudio de las Escrituras para enriquecimiento personal o certificación.

Aun con esa preparación, dijo Rocío González, los líderes hispanos “todavía temen decir ‘sí’” a la hora de asumir el liderazgo ministerial. Los líderes diocesanos no dejan de recordarles a los participantes que sus habilidades son valiosas y necesarias en las parroquias, añadió. “Todavía tenemos que invitarlos”.

Mons. Raúl Trevizo, vicario diocesano para el Ministerio Hispano

Del V Encuentro hemos sacado tres conclusiones muy positivas para los líderes de ministerios hispanos, dijo Mons. Trevizo. En la Diócesis de Tucson, queda demostrado que el modelo de formación ha sido muy eficaz, que crear una visión de liderazgo hispano le ha dado esperanza a líderes que tal vez no habían pensado en ser parte del liderazgo ministerial, y que gracias a este movimiento se ha construido una base sobre la cual los líderes de ministerios hispanos pueden seguir edificando para lograr sus objetivos de empleo en cargos diocesanos y nacionales.

Dijo que los líderes que hayan completado el Nivel II de formación pueden servir como catequistas en las parroquias y subir así el primer peldaño del liderazgo. Mons. Trevizo después habló sobre la continuidad de la formación de liderazgo laico. «Aún hay camino que recorrer en términos de preparar a los laicos y otros líderes para la Iglesia» y de contratarlos a nivel diocesano o nacional.

Si las diócesis de la región no saben cómo invitar a líderes hispanos de su medio para que ocupen puestos diocesanos, o si no se sienten cómodos haciéndolo, no son las únicas, dice González. A nivel nacional con la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU., hay considerable ansiedad y titubeo respecto a elevar líderes hispanos a puestos nacionales.

González y Mons. Trevizo conceden que las credenciales académicas –maestrías o doctorados de universidades acreditadas y reconocidas– representan un obstáculo considerable a la contratación de hispanos para puestos diocesanos y nacionales.  Muchos líderes no hispanos que ocupan puestos de ese nivel han obtenido esos títulos, mientras que los sucesores hispanos potenciales no lo han hecho. Dada la edad y la situación familiar de muchos de los participantes, que hace años egresaron de la universidad, es probable que no puedan retomar los estudios para obtener la maestría o un doctorado.

No obstante, González y Mons. Trevizo están de acuerdo en que los líderes hispanos con una trayectoria de años de servicio directo cuentan con habilidades relacionales y experiencias prácticas –una “equivalencia pastoral”– que representan una gran ventaja en el liderazgo ministerial, especialmente con los hispanos. Las equivalencias pastorales no son fáciles de cuantificar en una solicitud, pero merecen consideración especial, dijeron. Sin embargo, no hay ningún tipo de consenso sobre cuánto peso se les debe dar a esas habilidades y experiencias.

«La diferencia del enfoque cultural representa una espiritualidad de vida», dijo Mons. Trevizo explicando que la experiencia cultural puede abarcar considerables habilidades espirituales y de liderazgo que no se deben desestimar. Tiene que haber un valor determinado para esa diferencia cultural, añadió. «Nuestra función en la Iglesia no es pretender que todos seamos iguales. Cada persona aporta algo especial; ¿cómo puede aprovechar eso la Iglesia?

“Es un reto para todos nosotros”, agregó. González dijo que en Santa Fe hay candidatos hispanos aspirantes al ministerio juvenil y de adultos jóvenes –áreas en que forjar relaciones es fundamental– pero no existen normas para la contratación.

González y Trevizo también concuerdan en que la creación de esas normas –y de cambios generales en cuanto a la aceptación de aspirantes hispanos para puestos parroquiales, diocesanos y nacionales– tiene más probabilidades de surgir ‘desde abajo’, de estructuras parroquiales y diocesanas, que de directrices emitidas hacia abajo desde el plano nacional.

“Va a tener que surgir de la base”, dijo González. Avanzar a los líderes hispanos a puestos diocesanos y nacionales “no es cuestión de tiempo y distancia”, dijo Mons. Trevizo. Más bien, requerirá de un enfoque deliberado y expansivo de quienes están a cargo de contratar líderes de ministerio. Respecto a sacerdotes y obispos, “no todos opinamos lo mismo sobre qué hacer”.

Por lo tanto, dijo Mons. Trevizo, en materia de contar con líderes hispanos en cargos diocesanos y nacionales, “falta mucho”. La hermana Echenique comentó que está elaborando un informe ejecutivo del taller y que colaborará con un comité para presentárselo al obispo Edward J. Weisenburger. “Debemos tener presente que es un proceso de dos años”.

2018 ©Reimpreso con permiso de Catholic Outlook. Artículo y fotos por MICHAEL BROWN Editor Jefe. Todos los derechos reservados.

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